Morelia, Michoacán, 7 de septiembre de 2026.— La igualdad sustantiva debe construirse con participación, reglas democráticas, respeto y capacidad de diálogo entre mujeres y hombres, afirmó Myriam Martínez Ramírez al reflexionar sobre los retos de la participación política de las mujeres y la necesidad de construir un proyecto que una a Michoacán.
La participación política de las mujeres es una de las grandes conquistas democráticas de nuestro tiempo. Nada de lo alcanzado ha sido gratuito: detrás hay generaciones de mujeres que lucharon para abrir espacios, conquistar derechos y hacer posible que hoy podamos participar en las decisiones públicas de nuestro país.
Por eso debemos seguir defendiendo la paridad, la igualdad sustantiva y el derecho de las mujeres a participar plenamente en la vida política.
Pero también creo que ha llegado el momento de plantearnos una reflexión: la igualdad que buscamos no debe conducirnos a una política de mujeres frente a hombres, sino a una política donde mujeres y hombres podamos construir, dialogar y competir con respeto y en condiciones equitativas.
La sororidad es indispensable. Encontrarnos entre mujeres, escucharnos, acompañarnos y construir agendas comunes fortalece nuestra participación.
Pero sororidad no significa uniformidad.
Las mujeres podemos tener historias, ideas y proyectos distintos. Podemos coincidir, disentir y competir democráticamente sin dejar de reconocernos y respetarnos.
Eso también es igualdad.
En un movimiento que nació llamando a transformar la vida pública, nuestra responsabilidad debe ser todavía mayor: demostrar que es posible hacer política sin reproducir exclusiones, privilegios o prácticas que dividan.
Necesitamos procesos con reglas claras, respeto, apertura e igualdad de condiciones para todas y todos.
Y necesitamos algo todavía más importante: recordar que después de cualquier proceso interno debemos seguir caminando juntos.
Porque Michoacán enfrenta desafíos demasiado grandes como para reducir la conversación pública a quién pertenece a determinado grupo o quién compite contra quién.
La seguridad, la educación, el desarrollo económico, el medio ambiente, los derechos de las mujeres, las oportunidades para nuestros jóvenes y la construcción de paz necesitan la participación de todas y todos.
La pregunta de fondo, entonces, no debería ser si corresponde organizarnos unos frente a otros.
Debería ser:
¿Qué proyecto puede unirnos para construir un mejor Michoacán?
Creo en el liderazgo de las mujeres.
Creo en la sororidad.
Creo en la igualdad sustantiva.
Y también creo que el liderazgo que hoy necesita Michoacán debe tener la capacidad de escuchar, dialogar y construir con todas y todos.
Porque transformar no significa sustituir una exclusión por otra.
Significa construir una sociedad donde nadie quede fuera.
La igualdad abre espacios.
La democracia garantiza reglas.
Y la unidad nos permite transformar.
Myriam Martínez Ramírez