
“Mi activismo no es una pose, es una forma de vida.”
Desde muy joven, en mi adolescencia, el servicio a la comunidad y el compromiso con las causas sociales han sido el motor que guía mi caminar. Soy una mujer profundamente arraigada a Michoacán, a su gente y a sus territorios. Comunicar, educar y organizar desde abajo ha sido siempre mi respuesta frente a la injusticia.
Recorrer el estado —de Morelia a los pueblos del Oriente y la Meseta— me ha permitido conocer de cerca las luchas cotidianas de mujeres, docentes, jóvenes, personas con discapacidad, trabajadores del campo y pueblos originarios. Escucharles me ha transformado y me ha reafirmado una convicción: no hay transformación sin participación.
He tenido el honor de servir y organizarme desde distintos espacios de base, donde he aprendido que la dignidad también se construye en colectivo:
Hoy, todo ese camino converge en una causa común: construir justicia social desde abajo, con amor, con organización y con principios.