
“No se equivoca quien suma y multiplica esfuerzos.”
Ser figura pública no significa hablar desde arriba, sino asumir la responsabilidad de conectar, escuchar y construir con quienes, todos los días, luchan desde sus trincheras por un mejor Michoacán.
Mi compromiso como actora política y social nace de una convicción profunda: el cambio real se construye con alianzas éticas, con puentes sinceros, y con la voluntad de sumar causas, no ambiciones. Por eso, he caminado junto a maestras, empresarios honestos, juventudes organizadas, liderazgos comunitarios, migrantes, y colectivos de mujeres que defienden sus derechos.
Mi relación con diversos actores —en lo político, social, educativo y económico— no responde a cálculos ni conveniencias. Surge de una mirada transformadora que cree en la colaboración como principio ético, en la política como servicio, y en la educación como base de todo proyecto de bienestar.
En un Michoacán herido por la desigualdad y la violencia, me he propuesto tejer redes que dignifiquen, no que dividan. Porque cuando sumamos saberes, experiencias y causas justas, nace una fuerza que trasciende partidos y coyunturas.
A través del diálogo, la escucha activa y el trabajo con diversos sectores, aportamos a una visión de desarrollo que pone al centro a las personas, su dignidad, sus territorios y sus voces.
Este trabajo no se hace sola. Lo hacemos juntas, juntos, con quienes creen que otra forma de hacer política es posible: una política más humana, más cercana, más valiente.