
Nací un jueves 21 de marzo en la hermosa ciudad de Morelia, Michoacán. Soy la primogénita de una familia forjada en el esfuerzo: mis padres, Alfonso y Oliva, dejaron atrás sus comunidades rurales para convertirse en profesionistas. Con su ejemplo aprendí que la resiliencia, la dignidad y el trabajo transforman vidas.
Crecí en un hogar tradicional, marcado por valores profundos que hoy siguen guiando mi camino. Me casé, tuve a mi hija Dayanna —mi mayor motor—, y al finalizar esa etapa, inicié un proceso personal de sanación y fortaleza que me llevó a convertirme en lo que soy hoy: una mujer independiente, crítica, profundamente sensible a las causas sociales y al servicio del pueblo.
Como trabajadora en la Secretaría de Educación de Michoacán y comunicadora de base, siempre he creído que la educación y el trabajo son las herramientas más poderosas para sembrar paz, justicia y esperanza. Por eso camino con quienes han sido olvidados, excluidos o silenciados.
Hoy soy madre, cabeza de familia y defensora de las causas del pueblo. Y lo digo con orgullo: no nací con privilegios, nací con principios. Y desde el corazón de Michoacán, sigo construyendo futuro con amor, palabra y compromiso.